La ocupación ilegal de propiedades tiene una larga historia en España y muchas veces está impulsada por el gran número de personas que no tienen acceso a una vivienda. Ahora, una turbia práctica hace las cosas todavía más complejas.

Los ocupantes ilegales han empezando a pedir un «rescate» a cambio de dejar una propiedad, lo que ha llevado al surgimiento de empresas privadas de desalojo, algunas de las cuales se valen de amenazas para lograr su objetivo.

«El sistema legal no está funcionando, así que los propietarios están pagando a los ocupantes ilegales para que se vayan de inmediato. Es algo que también haría si tuviera tomados mi segunda casa o activos inmobiliarios. Les pagaría a los okupas para sacarlos», dice el abogado.

«Esta es una forma muy fácil de ganar dinero», acota.

Es mucho más fácil que robar un banco, según un hombre que dice ser un criminal de carrera.

Solo en Barcelona hay unas 10.000 viviendas o pisos vacíos. Después del colapso de 2008, los precios de las propiedades se desplomaron y la especulación se disparó. Dado que la falta de vivienda sigue siendo un gran problema, los bienes raíces desocupados son una fuente de quejas, especialmente porque la mayoría de ellos pertenecen a grandes empresas.